jueves, 10 de septiembre de 2015

200 años del Reglamento de Tierras

Hoy 10 de setiembre ha pasado desapercibido, no ha habido actos multitudinarios, ni recuerdos grandiosos, nada de nada, ha pasado este bicentenario como un anónimo. Dije bicentenario, y no me equivoco, hoy exactamente hoy, celebramos 200 años, donde el Prócer de la Patria estampó su firma en el llamado comúnmente "Reglamento de Tierras". 
Muchos de los gobernantes de hoy izaban sus ideales allá por 1971, pero de esos poco y nada queda en su ideología, y menos se atreven a conmemorarlo públicamente. Acaso esta mal recordar una reforma agraria, una verdadera reforma que buscó el reparto igualitario de las tierras, donde privilegió mucho más a los menos favorecidos. Pero el gobierno calla, y trata en actos solamente protocolares dar cumplimiento a un recordatorio.
El "Reglamento de Tierras", no es un imple documento para mencionar una necesaria Reforma Agraria, va más lejos, busca asentar verdaderamente al hombre en la campaña, intenta dar pertenencia real de los nuevos pobladores a su terruño. Pero la verdad no me quiero quedar en la simple reforma, en donde todas la banderas de distintos partidos instalan sus discursos, un "Reglamento" donde se muestra la radicalidad de una revolución social, y como dice Lucía Sala de Turón, fue el detonante donde el patriciado montevideano temiendo la radicalidad y sus posibles consecuencia en tocar sus grandes latifundios, decidió darle la espalda al caudillo, y abrazar al extranjero portugués invasor. Podemos solo quedarnos en una visión extremista, y decir la negativa expresa siempre de los más ricos en tratar de buscar el reparto de la riqueza en forma equitativa.
Pero mi propuesta es ir más allá, es observar dos detalles siempre dejados de lado, uno es circunscribir el documento a su tiempo, y otro es observar la ayuda prestada a los beneficiarios de la reforma agraria y sus obligaciones. 
Primeramente  el "Reglamento de Tierras", no es un elemento distinto en buscar organizar la campaña. Su importancia radica en su intención de repartir las tierras junto con beneficios, pero tampoco es muy distinto de las "reformas borbónicas", o del plan de Azara; pero seamos honestos hasta el día de hoy prácticamente no se ha tocado el latifundio en manos de una pocas familias.Tampoco pequemos de ingenuos, durante todo el siglo XIX se buscó una organización en la campaña y el único que lo logró fue Latorre, a costa de profundizar más el latifundio, ni José Batlle y Ordóñez, ni Batlle Berres con su propuesta del Instituto de Colonización, ni la CIDE en los años '60, ni la administración Mujica, pudieron lograr grandes avances del reparto de la tierra, es bueno recordar este aspecto.
El otro aspecto es lo beneficios de la tierra adquirida, pero también las obligaciones. Nos hemos quedado las pocas veces donde se atiende este aspecto en todos los beneficios, pero poco se ha dicho las obligaciones, si bien pocas eran estrictas. Hoy cuando hablamos de los beneficiarios del MIDES donde la Ministra se niega a pedir retribuciones, al General Artigas tuvo en cuenta de pedir un mínimo de retribución muy básica y sencilla, hacer producir esa tierra además de afincarse en ella. No era mucho, pero Artigas entendió claramente en su función de gobernante, que cuando el Estado da beneficios debe y tiene la obligación de una retribución mínima aunque sea.
Antes de despedirme, hoy también la fecha pasó desapercibida, y en este momento de conflicto educativo estaría bueno recordar el bicentenario de la creación de las "Escuelas de la Patria", Artigas desde Purificación firmó un decreto pidiendo dos sacerdotes para la creación de una escuela. El General bien entendía de educación, y en una nobel nación la educación es muy importante para el desarrollo y progreso de un pueblo.

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